La entrevista a Owen Crippa cobra un sentido particular para el sector: la ciudad donde se gestó la repatriación es también el corazón de Sancor Seguros.

La historia de Owen Crippa, protagonista de una de las misiones más audaces de la Guerra de Malvinas, vuelve a tomar impulso por estos días con un anclaje singular en el mundo del seguro. Sunchales, donde hoy descansa el Aermacchi MB-339 que piloteó en combate, es también la casa matriz de Sancor Seguros, y fue allí donde comenzó a tomar forma una iniciativa colectiva que trascendió lo aeronáutico para convertirse en un gesto cívico.
En ese proceso, además del aporte de toda la comunidad local, y amigos en el exterior, tuvo a tres colaboradores como Osiris Trossero, Leonardo Collino y Darío Bolatti, que conjuntamente con Owen, forman el núcleo duro de esta movida, aportando gestión, compromiso y recursos en una historia que combina memoria, identidad y comunidad. En esta entrevista, Crippa repasa su histórica misión en el Estrecho de San Carlos, los detalles de una maniobra que aún hoy se estudia en academias militares y el largo camino para traer de regreso una pieza cargada de simbolismo, que ahora busca convertirse en un faro de reflexión y patriotismo.
La historia de la Guerra de Malvinas guarda momentos de una audacia que desafía la lógica militar, y el vuelo de Owen Crippa el 21 de mayo de 1982 es uno de ellos. A bordo de su Aermacchi MB-339, el piloto naval se encontró cara a cara con el grueso de la fuerza de desembarco británica. Sin más apoyo que su pericia y un instinto forjado en el entrenamiento, atacó a la Fragata HMS Argonaut y realizó una maniobra de escape que hoy es estudiada en academias del mundo.
Tras décadas de gestiones y un esfuerzo ciudadano sin precedentes, Crippa logró traer de regreso al país la aeronave que lo acompañó en aquella gesta. En esta entrevista, el héroe repasa el frío cálculo del combate, el peso de la fe y el sueño de convertir su avión en un faro de soberanía en la ciudad de Sunchales.

¿Qué pasó por su cabeza en el preciso momento en que, estando solo en su Aermacchi, descubrió que toda la flota británica estaba desembarcando en el Estrecho de San Carlos?
En ese momento estaba por atacar un helicóptero enemigo cuando vi a la flota. Pensé que era más redituable dejar un buque fuera de servicio (inoperativo), que derribar un helicóptero. No tenía bombas, solo cañones de 30 mm y cohetes de 5 pulgadas, sabía que no lo podía hundir, pero si afectar sus sistemas de comunicaciones, radares y puente de mando. Así que ataqué al primer buque que estaba en mi camino, que resultó ser la Fragata HMS Argonaut.
Su maniobra de escape realizando un slalom entre los mástiles de los buques ingleses es legendaria; ¿fue una acción improvisada por puro instinto o algo que alguna vez había proyectado teóricamente?
Nunca habíamos practicado esa maniobra, no estaba prevista. Luego de atacar a la fragata, y ya pasando sobre ella, frente a mi se presentó el fragor de la maniobra de desembarco anfibio; muchos buques, helicópteros y lanchones de desembarco, transportando a tierra hombres y pertrechos para establecer lo que se llama cabecera de playa. Yo no tenía más munición. En ese momento pensé que si giraba para escapar por el mismo lugar por donde había ingresado, harían conmigo tiro a la paloma. Eso exactamente imaginé, y se me ocurrió mantenerme unos 10 metros sobre el agua, escapando entre los buques, aproximadamente a la altura de sus bordas, suponiendo que si me tiraban correrían el riesgo de impactarse ellos, y me daría tiempo para pensar por donde escapar. Sabía por supuesto que cuando superara al último buque, me tirarían con todo, y así ocurrió.
Usted regresó a la base con un croquis detallado de la ubicación de los buques enemigos; ¿en qué medida considera que esa información fue vital para el desarrollo de la guerra que el propio ataque al HMS Argonaut?
Era inimaginable la cantidad de buques en ese espacio tan reducido. Para cumplir el objetivo de mi misión, que no era atacar buques; debía llevar información lo más precisa posible. En consecuencia, regresé y me posicioné sobre el Cerro Montevideo, dibujé en mi anotador de rodilla el contorno de la bahía, y posicioné los 12 buques que allí se encontraban. Ese detalle dio al comando argentino la certeza de que no era una maniobra de distracción, como se sospechaba, sino el desembarco que se estaba esperando en algún punto de las islas. Y todos los ataques se lanzaron hacia esa posición, lo que luego los ingleses bautizaron como el callejón de las bombas, por la furia del combate. Sin dudas fue importante esa información que suministré.

¿Cómo se logra mantener la precisión técnica y el temple necesarios cuando se vuela bajo la premisa de que estaban mentalizados para morir?
Siempre digo que el militar, el policía y el bombero, el capital de trabajo que ponen en juego, es nada más ni nada menos que su propia vida, y se adiestran para preservarla. No creo que ningún militar esté mentalizado para morir, al contrario nos preparamos para salvar las dificultades del combate para sobrevivir. La precisión se logra con el entrenamiento, con la práctica, con la repetición.
Con respecto al temple si bien el adiestramiento militar tiende a forjar el espíritu, a formar el carácter, en gran medida es un atributo o don que nos viene dado. En mi caso mi fé cristiana, me dicta que nos lo a dado Dios. Siempre doy algunos ejemplos. Si mis padres me hubiesen enviado a las mejores academias de violín del mundo, seguramente no hubiese tocado como Andre Rieu, o jugado al fútbol como Messi, o pintado como Castagnino. Nos viene dado.
Y en este punto creo necesario ampliar. Pienso que nadie quiere ser cobarde; seguramente si hago esta pregunta a muchas personas, todas o la mayoría dirá que no quiere ser cobarde. Pero la prueba será en el momento que ocurra el riesgo, y allí ese don o atributo al que hago referencia tendrá esencia.

Owen Crippa: “El Museo Interactivo será el lugar para recordar la gesta de Malvinas, promover la reflexión y el patriotismo”
¿Cómo supo que el avión 4-A-115 seguía existiendo en manos de un coleccionista privado en Estados Unidos?
No realicé ningún rastreo, ni el avión se encontraba en manos de un coleccionista privado. En realidad, un grupo de tres aeronaves Aermacchi MB-339 había sido canjeado por repuestos destinados a helicópteros Sea King, que debían operar en la campaña antártica, alrededor de los años 2000/2001.
La drástica reducción del presupuesto de las Fuerzas Armadas en ese período impidió la adquisición de dichos repuestos, afectando directamente la operatividad de estos helicópteros, fundamentales para la logística de las bases antárticas.
Cabe destacar que la República Argentina mantiene presencia en la Antártida desde 1901, y de manera permanente desde 1904, siendo el país con mayor cantidad de bases en el continente, varias de ellas habitadas durante todo el año. En ese contexto, contar con estos medios aéreos operativos resultaba indispensable.
Los aviones Aermacchi MB-339, si bien eran aeronaves modernas, no podían volar debido a la falta de repuestos, consecuencia de las restricciones impuestas al país en ese momento.

Quien adquirió las aeronaves era una persona vinculada al comercio de sistemas de armas, con la intención de desarmarlas y vender sus componentes a distintas fuerzas que aún operaban ese modelo. Sin embargo, esta persona conocía el valor histórico y simbólico particular de una de ellas, lo que condicionaba cualquier posible negociación. Por este motivo, no fue necesario rastrear la aeronave, ya que el propio interesado tomó contacto conmigo en su momento para proponer una instancia de diálogo, la cual decidí no aceptar.
Años más tarde, surgieron nuevos intentos de avanzar en una operación de repatriación a través de terceros, con condiciones económicas que consideré inapropiadas, por lo que tampoco prosperaron.
Durante mucho tiempo continué gestionando alternativas por otras vías, hasta que finalmente, hace algunos años, logramos acordar directamente con el propietario en Estados Unidos.
¿Qué sentimientos lo atravesaron al volver a tocar y sentarse en la cabina de su avión tantos años después de haberlo dejado en las islas tras el conflicto?
Ni bien tocó tierra en Sunchales, el primer sentimiento que sentí fue un gran alivio, ya que para cubrir los gastos de la compra, logística en estados Unidos, camiones, grúas, personal, transporte naval y terrestre hasta Sunchales e impuestos, la empresa Sancor Seguros había hecho un préstamo al Aeroclub de Sunchales, con garantía de uno de sus socios para cubrir los gastos. Y simultáneamente comencé una campaña pidiendo donaciones anónimas y voluntarias para solventarlo. Increíblemente se sumó mucha gente, confiaron en mí, y comenzaron a hacer depósitos en una cuenta abierta a esos efectos. Pero yo tenía muchas incertidumbres, no sabía si íbamos a conseguir la logística necesaria para el acondicionamiento del avión, si iban a permitir la salida del avión en Estados Unidos, si el contenedor no caería al agua por algún temporal, si permitirían el ingreso a la Argentina, etc. etc. Muchas noches sin dormir. Cuando tocó tierra sentí un gran alivio. Acá está, me dije, lo puedo mostrar!!
Luego la emoción de tocarlo, de mirarlo, parte de un sueño cumplido.
Con los aportes de los ciudadanos, logramos devolver todo el dinero que nos había sido prestado. Ahora viene la etapa de la construcción del museo donde será montado. También se llevará a cabo la construcción del museo con aportes voluntarios, en la cuenta con alias: mision.owen.

¿Cuáles fueron los mayores obstáculos, tanto burocráticos como económicos, que tuvo que sortear para lograr que el avión finalmente fuera repatriado?
Primero la negociación, sorteando las trabas que me ponían los mismos operadores Argentinos al ver que yo negociaba ignorándolos, algunas risueñas, otras no tanto.
Los temas burocráticos y logísticos en Estados Unidos, fueron encarados por un empresario, gran amigo, Ricardo Pradela y su socio y presidente Mike Stille, de la empresa Clayton International Inc. Sin ellos hubiese sido imposible. Dispusieron su empresa y se involucraron personalmente en esta patriada, a tal punto que cuando el avión es retirado del hangar en Houston, es precisamente Mike, quien aparece en un video sacándolo, para luego llevarlo a uno de sus hangares en Georgias, una distancia de casi 1500 kilómetros, lugar donde estuvo depositado casi un año, sin costo, hasta resolver todas las cuestiones burocráticas, de las que también se encargaron.
No se pudo traer al puerto de Buenos Aires, porque en esos momentos estaban realizando auditorias e investigaciones internas, por lo que nos indicaron no lo lleváramos alli, lo que provocó demoras y nuevos trámites, finalmente las autoridades del puerto de Montevideo nos dieron un buen soporte facilitando trámites y hacia allí fue el contenedor. Reinicié los contactos para que no nos cobraran los impuestos por ingresarlo al país, lo que se fue demorando.
Realicé gestiones personales ante el Ministerio de Defensa planteando la situación, desde donde fui derivado a un área competente vinculada a Aduanas. En una primera instancia, se me manifestó que el tema sería solucionado, lo cual consideraba lógico, dado que se trataba de restos de un avión histórico, producto del esfuerzo desinteresado de un grupo de argentinos y del aporte de muchos ciudadanos. No existía ningún beneficio económico ni posibilidad de utilización en vuelo. Sin embargo, la situación no se resolvió como se esperaba, generando una nueva frustración.
Cuando el contenedor llegó a Sunchales, y sin que hubiéramos realizado difusión previa, se hizo presente una gran cantidad de personas y periodistas, lo que resultó inesperado.

Acompañando el traslado se encontraba un inspector aduanero, quien me informó que, de no presentar el comprobante de pago correspondiente a impuestos de importación —incluyendo tributos aplicables a bienes considerados suntuarios y cargas impositivas asociadas—, no autorizaría la descarga del contenedor. La situación generó un fuerte malestar, aunque en ese momento opté por mantener la calma.
El monto exigido rondaba los 14.000 dólares, por lo que nuevamente debimos gestionar de manera urgente los fondos necesarios, coordinando el traslado de una persona hasta una ciudad cercana para efectuar el pago y regresar con el comprobante. Recién entonces se autorizó la descarga del contenedor.
¿Qué legado espera que transmita este avión ahora que descansará de forma definitiva en Sunchales como un testimonio histórico de la soberanía?
Ahora comienza la segunda etapa, que es construir un museo interactivo.
El Museo Interactivo tiene como objetivo principal convertirse en uno de los principales epicentros del interior del país para la recordación de la gesta de Malvinas, educar, promover la reflexión y el sentimiento patriótico, en favor de la soberanía nacional y la paz. En particular, cubrirá los siguientes aspectos: Exhibición del Avión: Dentro de un espacio vidriado, con iluminación permanente para asegurar su visibilidad en todo momento y desde distintos ángulos, se ubicará el avión. Museo Interactivo: Habrá una serie plataformas virtuales, en la que se recrearán personajes y misiones, de distintos actores y unidades que hayan participado en el conflicto. Auditorio/sala de conferencias y aulas: Se dictarán clases para preparar a los maestros, profesores, políticos y público en general sobre los intereses de nuestro país, cuestiones geopolíticas y Malvinas en particular. Se tramitarán convenios de cooperación con el Instituto de Servicio Exterior de la Nación (ISEN), Ministerio de Defensa, Cancillería, La Universidad Para La defensa, ICES, Universidades públicas y privadas, empresas e instituciones en general. Un organigrama anual permitirá a las fuerzas armadas, de seguridad y civiles que hayan participado de la gesta, tener períodos de tiempo asignados para difundir su actividad a la ciudadanía y lo actuado en la guerra. Espacios sociales: El lugar tiene previsto una serie de amenites, entre los que podemos detallar un lugar para gastronomía, una plaza semicerrada, otros parquizados y un pequeño complejo de alojamiento para invitados y expositores. Hitos memoriales: A lo largo de toda la instalación, se ubicarán distintas reseñas para recordar a los héroes, veteranos y caídos en la Guerra de Malvinas, como lugar para honrar su memoria y mantener siempre viva la gesta por ellos realizada.

El Senado de la Provincia de Santa Fe, declaró por ley Patrimonio Histórico y Cultural al avión Aermacchi MB 339ª, matrícula 4-A- 115, y de Interés Provincial la creación del museo Misión Owen.
Todo esto se logrará con el aporte voluntario de adherentes (personas, instituciones y empresas) a la asociación civil sin fines de lucro *Mision Owen*, que será la entidad que administrará y pondrá en funcionamiento el mismo. El aporte mínimo sugerido es el valor $ 5.000,00 (pesos cinco mil), mensuales, y sin límite. También materiales, diseños de programas, simuladores, videos, etc. Los aportes deben realizarse a: Mision.Owen. También pueden seguirnos por instagran en @misionowen.
ANIBAL CEJAS
